
Andrés Neuman ha obtenido el galardón de la XII edición del Premio Alfaguara 2009 con su última novela, El viajero del siglo. Con este reconocimiento, el joven autor argentino se consolida como uno de los autores más prometedores de los últimos años.
El jurado, presidido por Juan Goytisolo, tuvo que elegir entre 523 manuscritos procedentes de España y Latinoamérica y el escrito premiado sería dotado con 175.000 dólares.
La obra citada constituye la cuarta novela del autor, precedida por Bariloche, La vida en las ventanas y Una vez Argentina. Entre sus publicaciones también se encuentran diversos libros de cuentos: El que espera, El último minuto y Alumbramiento. Neuman, además, ha cultivado la lírica a través de Métodos de la noche, El jugador de billar, El tobogán, La canción del antílope, Sonetos del extraño, Mística abajo, Década y los hakus o poemas japoneses de Gotas negras. El equilibrista constituye su primera obra de ensayo en la que realiza un recorrido por la estética y el arte, la literatura y la escritura.
El viajero del siglo es un ambicioso experimento. Propone volver a mirar el siglo XIX con la perspectiva del XXI. Se trata de un diálogo entre la Europa de la Restauración y los planteamientos de la Unión Europea; entre la educación sentimental actual y sus orígenes, entre la novela clásica y la narrativa moderna. Comparando el pasado y nuestro presente global, el relato analiza los conflictos actuales: la emigración, el multiculturalismo, las diferencias lingüísticas, la emancipación femenina y la transformación de los roles de género. Todo ello en un intenso argumento, no exento de intriga y humor, y con un estilo rompedor que ofrece a tan profundos asuntos un sorprendente cauce.
El jurado, presidido por Juan Goytisolo, tuvo que elegir entre 523 manuscritos procedentes de España y Latinoamérica y el escrito premiado sería dotado con 175.000 dólares.
La obra citada constituye la cuarta novela del autor, precedida por Bariloche, La vida en las ventanas y Una vez Argentina. Entre sus publicaciones también se encuentran diversos libros de cuentos: El que espera, El último minuto y Alumbramiento. Neuman, además, ha cultivado la lírica a través de Métodos de la noche, El jugador de billar, El tobogán, La canción del antílope, Sonetos del extraño, Mística abajo, Década y los hakus o poemas japoneses de Gotas negras. El equilibrista constituye su primera obra de ensayo en la que realiza un recorrido por la estética y el arte, la literatura y la escritura.
El viajero del siglo es un ambicioso experimento. Propone volver a mirar el siglo XIX con la perspectiva del XXI. Se trata de un diálogo entre la Europa de la Restauración y los planteamientos de la Unión Europea; entre la educación sentimental actual y sus orígenes, entre la novela clásica y la narrativa moderna. Comparando el pasado y nuestro presente global, el relato analiza los conflictos actuales: la emigración, el multiculturalismo, las diferencias lingüísticas, la emancipación femenina y la transformación de los roles de género. Todo ello en un intenso argumento, no exento de intriga y humor, y con un estilo rompedor que ofrece a tan profundos asuntos un sorprendente cauce.

El argumento presenta a Hans, quien buscando una posada para pasar la noche detiene su coche de caballos en Wandernburgo, una ciudad entre Sajonia y Prusia. Se queda un día más y, al siguiente en la Plaza del Mercado, se fija en un anciano que toca el organillo. Emocionado por la música, se acerca a dejarle una propina y a conversar con él. Pronto entablan amistad y la estancia de Hans se alarga indefinidamente. En una recepción de personalidades y familias importantes, conoce a unos apasionados contertulios y, sobre todo, a Sophie, la hija de uno de ellos. Aunque la joven está comprometida, surge el amor al que amenaza un enmascarado asesino que ronda la ciudad.
En mi opinión es larga, pretenciosa y aburrida. Se aprecian lecturas, momentos de talento (la escena del abanico en el primer encuentro Hans-Sophie) y mucho trabajo para componer esto, pero el resultado es pesado y poco interesante. Me gustó mucho más Bariloche, una novela suya anterior.
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