domingo, 26 de abril de 2009

Jane Goody



Goody surgió de la nada hace siete años, cuando fue seleccionada para la edición británica del programa Gran Hermano. No fue la ganadora del concurso, no obstante, su carácter pendenciero e iletrado a un tiempo conectó inesperadamente con la audiencia y le otorgo el dudoso privilegio de iniciar una vida pública al salir de la casa. Así fue como participó en la edición para famosos del programa donde su fama se multiplicó después de una trifulca racista con una de las concursantes.

Se creó así un personaje que creció de forma directamente proporcional a los escándalos que propagaba. Carecía de importancia que no supiera que Río de Janeiro era una ciudad o que Cambridge no hacia referencia a un distrito de Londres. El publicó adoraba sus formas bruscas y su ignorancia. De esta forma, se mediatizó masivamente a un personaje hasta tales extremos que ésta llegó a escribir dos biografías, a lanzar su propio perfume y a abrir sus propios salones de belleza.

Su ascenso imparable en el universo televisivo y sensacionalista de su país no sólo continuó impertérrito cuando a esta joven de 27 años se le diagnosticó un cáncer, sino que aumentó. Desde el primer momento ordeñó con naturalidad su deterioro físico. Primero en programas semanales y posteriormente en un final apoteósico que incluyó boda, banquete y bautizo. Todo vendido y coreografiado para maximizar el beneficio económico que disfrutarán sus hijos, quienes quizá tengan la educación de la que su madre no dispuso, pero que, evidentemente, crecerán en un lugar desestructurado.

“La telerrealidad tiene un límite”. Esta afirmación, emitida por el representante de Jane Goody, parece demasiado tardía, demasiado fría y demasiado hipócrita. La polémica que despertó en la opinión pública el hecho de que la joven quisiera en un principio vender su muerte a los medios británicos aún continua presente. La conversión de un cáncer terminal en un show mediático se ha permitido en la televisión pública inglesa. Se ha vendido una vida delante de millones de telespectadores en cientos de espacios sin ningún tipo de restricción. Y, al parecer, la implicada consideraba que la recompensa era lo suficientemente sustancial. Por sus hijos. Por un bien ante el cual se justifican todos los medios, monetarios, éticos y por supuesto, morales.

Y sí, efectivamente, Goody ha obtenido unos cuantiosos beneficios a cambio de su dignidad e intimidad. Sin embargo, no es la única que se ha vendido. Desde una óptica conmiserativa se podría incluso convertir en comprensible la decisión de la joven, pero lo que no es admisible es la carencia de humanidad con la que los medios de comunicación han desarrollado su labor con respecto a este término. Los valores morales y éticos pueden atenerse a la libre circulación y compraventa individual por parte de todo aquel que lo considere adecuado y conveniente. ¿Por qué no? Pero desde luego ese tráfico no se puede realizar a nivel mediático. No se puede crear un monstruo económicamente rentable y una situación humanamente ruinosa. No se puede ofertar una vida a través de la cual las cifras de audiencia se traducen en miles de libras. No se puede bombardear al ciudadano con una imagen tan deplorable y decadente como la que ha inundado millones de hogares británicos en los últimos meses. Seamos consecuentes y reflexionemos antes de crear un hiriente circo que nos ha convertido en auténticos bufones morales.

X Congreso de Periodismo digital




La formación del periodista, la brecha generacional, los nuevos perfiles profesionales, la colaboración conjunta entre los medios tradicionales y los medios online, la cultura gastronómica en la Red, las ventajas técnicas del IPv6 en niveles de comunicación y seguridad, la participación de las audiencias en los nuevos soportes o la necesidad del aumento de ancho de banda en los hogares. Estas han sido las conclusiones a las que se ha llegado en la X edición del Congreso de Periodismo Digital celebrado en Huesca.

El congreso celebrado el pasado 12 de marzo tuvo lugar en el Palacio de Congresos de Huesca. Trece horas de sesiones, debates, ponencias y presentaciones en las que el tema fundamental giraba en torno al futuro, perspectiva y evolución del medio digital, así como el estado y poco halagüeño futuro de la prensa escrita con respecto a la online. “Pensábamos que sería imposible seguir hablando de periodismo digital diez años después, pero se está produciendo tal revolución en los medios de comunicación que creo que en esta edición tenemos que poner el contador a cero y volver a empezar porque nadie sabe dónde nos van a llevar los nuevos caminos que se están abriendo”. Esta afirmación, emitida por García Mongay, director del Congreso, buscaba resaltar la importancia de que se haya alcancito este año la cifra de 350 inscritos, entre estudiantes y profesionales del gremio.

La crisis económica y la manera en que esta afecta frontalmente a las empresas de prensa fue uno de los temas esenciales que tuvieron lugar. “Ante un año maldito para los medios de comunicación y muy complicado para los propios periodistas, hemos creído que sería bueno saber qué medidas están tomando grandes grupos de comunicación para saber qué se puede hacer en este 2009”. Este fue el título de una de las ponencias programadas en este evento, en las que intervinieron los responsables de las ediciones digitales de “Financial Times” (Javier Blas), Unidad Editorial (Koro Castellano) y RTVE (Rosalía Lloret.)

“El periodista empresa” se configuró como una ponencia esencial para los estudiantes de Periodismo que asistieron. En esta se reunieron a Jaime Armengol, Ander Izaguirre, Sergio Caro y David Beriain. Este último recibirá el Premio de Periodismo Digital “José Manuel Porquet” por “su calidad como reportero y su capacidad de combinar la vieja tradición de buscar la noticia utilizando de forma intensiva las posibilidades de Internet y sus nuevos soportes para contar historias”.

La segunda mesa redonda celebrada contaba con Ramón Salaberría, Daniel H. Cabrera, James Breiner y Nerea Vadillo, quienes tenían como objetivo enseñar desde el ámbito universitario las habilidades digitales que necesitarán en un futuro los periodistas.

Durante la segunda jornada el congreso ofreció una excepcional entrevista entre Jean François Fogel y Mario Tascón. Antes de la clausura, la “Literatura en el blog” adquirió un lugar central con la presencia de Antón Castro (Heraldo), Juan Cruz (El País) y Miguel Ángel Muñoz (El síndrome de Chejov.)

El congreso se cerró con la entrega de el galardón al ingenio en español en Internet, que ha recaído este año en el periodista navarro Juan Andrés Muñoz, autor del blog “Las anacrónicas electrónicas”, donde publica micro relatos sobre su vida cotidiana. Nacho Escolar ha sido el encargado de cerrar el simposio subrayando que el periodismo digital saldrá fortalecido de la crisis, impulsado por la difícil situación que atraviesa actualmente el periodismo tradicional. Por su parte, el periodista David Beriain, ganador del premio Porquet de esta edición y primero en la lista de ponentes, demostró ayer jueves que el oficio del periodista está vivo, que maximizando las posibilidades de las nuevas tecnologías y minimizando costes pueden escribirse algunas de las páginas más brillantes del periodismo de hoy.

Tim Berners Lee afirma que Internet es el legado que dejamos para el futuro


Tim Berners-Lee dio las pinceladas del futuro de Internet en el vigésimo aniversario de la World Wide Web. El creador del lenguaje HTML abogó por globalizar y ordenar el caos que reina en la Red. Ese futuro pasaría por la creación de un perfil único, cibernético y público para acceder a todas las páginas.

El objetivo, según Berners-Lee, es que mediante esta fórmula sea innecesario darse alta en todas las webs que los usuarios frecuentan (bancos, prensa, redes sociales). Una sola llave para todas las puertas. «Se abrirán silos y se romperán muros», vaticinó el científico británico en la inauguración del 18 Congreso Mundial de la Web (WWW2009).

El ideal sería hacer una pregunta a un ordenador conectado y «que vaya a los índices y dé una respuesta acertada y comprensible». Esta idea daría un cierto orden a Internet, que crece de forma descontrolada.

Berners-Lee puso como ejemplo que no es normal que mientras los adolescentes estadounidenses tienen todas las herramientas para crear una página, Internet no se haya desarrollado en todos los rincones del planeta. «Es lo más difícil, pero lo más interesante», señaló. Este parámetro un poco contradictorio, dar orden para algo universal, permitiría que se creara el Internet perfecto según Berners-Lee: «El lugar en el que se permita enlazar cualquier texto, vídeo, imagen o documento».
A esta afirmación, según el profesor de la Universidad de Southampton, habría que añadirle el formato. El siguiente paso es la popularización de los móviles, la bajada de tarifas y la posibilidad de una conexión inalámbrica en cualquier parte del globo. Una opinión compartida por Vinton Cerf, vicepresidente de Google.

Tim Berners-Lee ha señalado que le gustaría que la Red creciera “con orden y limpieza”. “Es muy difícil, pero interesante, ya que es el legado que dejamos al futuro: nuestro conocimiento y nuestra Historia”, ha dicho.

Berners-Lee ha comentado también que las webs tienen que cumplir todos los estándares, “diseñadas como si fueran parte de algo más grande”. En este sentido ha remarcado la importancia de la compatibilidad de los diferentes formatos de programación. "Necesitamos que Internet sea más colaborativo y menos estático", ha dicho.

Cerf, uno de los padres de Internet, subrayó la idea de una red más ordenada, pero con ciertos matices. «Es necesario separar poderes entre proveedores de servicios, de contenidos y de conexión», comentó. Asimismo, abogó por dotar de más seguridad y privacidad a Internet. No sólo controles en determinadas webs, sino para el propio usuario. «Si el cartero que deja una misiva en el buzón no la abre, ¿por qué se pueden leer los correos electrónicos de forma impune», se preguntó.

Dentro de esta universalidad de la red, los dos gurús se mostraron contrarios a cualquier corte legal de la red, como planteó el Gobierno francés para aquellos internautas que se bajarán archivos de forma ilegal.
Una de las soluciones que propusieron es más educación, ya que hay más probabilidades de que las personas que hayan recibido ciertas directrices anteriores no roben.

Por su parte, el Príncipe de Asturias subrayó la influencia de Internet en la salud de los sistemas de convivencia en democracia y destacó el desarrollo de estas tecnologías en España, que «va a facilitar enormemente» el acceso electrónico de los ciudadanos a los servicios públicos a partir de enero del 2010.
Don Felipe presidió junto a Doña Letizia la apertura oficial del 18 Congreso Mundial de la Web, que ha reunido esta semana a un millar de expertos para debatir sobre el futuro y los retos de la web.

Las palabras del heredero de la Corona precedieron la conferencia de Tim Berners-Lee, inventor de la web, quien, al igual que Vinton Cerf, recibieron en el 2002 el Premio Príncipe de Asturias a la Comunicación.

Tras indicar que a la Princesa y a él les interesan mucho todos los asuntos sometidos a debate en el congreso «también como usuarios y como padres», el Príncipe recordó que, 20 años después de su nacimiento, Internet se ha convertido en «herramienta indispensable para el progreso del ser humano y de su vida en sociedad».

lunes, 20 de abril de 2009



Tras una hora de espera se disculpa al menos en tres ocasiones, con una sonrisa afable y blanquísima. De risa fácil, mirada reflexiva y gesto rápido, Cristina Higueras se muestra como una mujer segura y "con ciertas figuras", como ella misma reconoce. Nacida en 1961, es una actriz versátil, colaboradora en programas y tertulias radiofónicas, presentadora, productora teatral desde 1992 y autora de una única y delirante obra, Consuelito de la Ascensión.

Pregunta: Presentadora, actriz de teatro, cine y televisión, escritora, colaboradora radiofónica… ¿Le queda algún género por explorar?

Respuesta: Me quedan muchas cosas por hacer (risas.) Digamos que he tocado un poco todo. En cuanto a mi faceta de productora, fundé mi empresa en el año 1992, pero fue para realizar los proyectos que me gustaban y en los que creía. Fundamentalmente me considero actriz y a partir de ahí he hecho otras cosas.

P: Así pues, de su dilatada trayectoria profesional, ¿es con su faceta teatral con la que se siente más realizada y satisfecha?

R: No necesariamente. Es decir, no es que prefiera el teatro más que otros medios; pero sí que es verdad que hasta ahora en éste he podido hacer cosas más interesantes que en televisión y sobre todo que en cine. En televisión me ha gustado lo que he hecho, he participado en series muy interesantes. En cine es verdad que he trabajado menos, y además, se da la curiosa circunstancia de que he rodado más en inglés que en español. He participado más en producciones y co-producciones extranjeras que en películas españolas. Sin embargo, en el teatro sí que es verdad que al ser la productora de mis espectáculos he podido dirigir mi carrera hacia donde yo quería. Pero no es que el teatro me guste más que el cine o la televisión, sino que simplemente por cuestiones de la vida, me ha permitido hacer trabajos más interesantes en este ámbito; pero no porque lo haya elegido así o porque me guste más.

P: En el año 2006 inició su colaboración en el programa de Ramón García en Punto Radio, ¿cómo surgió la posibilidad de su incursión en el periodismo radiofónico y cómo valora su experiencia en este campo?

R: ¡No lo sé! De repente me llamaron del programa de Ramón García y me propusieron participar en unas tertulias. Al principio me dio un poco de miedo, porque no era a lo que me dedicaba, pero me pareció algo interesante, además de que me encanta abordar cosas nuevas, así que acepté en seguida. El programa se basaba en una serie de tertulias realizadas los jueves acerca de la problemática femenina y en las que interveníamos mujeres de todos los ámbitos: políticas, actrices, periodistas…Posteriormente se empezaron a hacer otro tipo de colaboraciones en Punto Radio de temas más diversos, en los que intervenían también hombres. Fui colaboradora hasta que finalizó el programa y casi inmediatamente después me llamó Juan Ramón Lucas de Radio Nacional para participar en su espacio. Y como le había tomado “gustillo” al asunto acepté sin dudar. Reconozco que me gusta mucho el medio radiofónico porque no sólo te obliga a investigar acerca de temas que primeramente desconoces, sino que te permite estar al día y enriquecerte a nivel personal.

P: Ha participado también en múltiples producciones televisivas, desde El Secreto y Hermanos de leche hasta Store of a recluse, adaptación para la BBC de una famosa novela de Robert Louis Stevenson. ¿Qué es lo que una actriz pionera en el teatro extrae de estas experiencias televisivas?

R: Todo. Ha sido de lo más diverso, desde la producción de la BBC, de época, en la que tuve el honor de trabajar con uno de los grandes del cine norteamericano: Stuart Granger. Fue además uno de sus últimos trabajos porque era muy mayor y al poco tiempo murió. Esta producción también presentaba el reto de trabajar en un idioma que no era el mío. Es decir, de las series de televisión extraigo experiencias positivas: si el trabajo es agradable y el personaje me gusta, me divierte mucho hacerlo. Un ejemplo de ello es El Secreto, telenovela diaria para TVE. Además lo bonito que tiene la televisión y una serie tan larga es que si existe una cercanía y colaboración con los guionistas, el personaje va evolucionando dependiendo de lo que le estés aportando. De alguna forma es una obra muy completa. No es solamente interpretar un guión; sino que el personaje va creciendo contigo según tu forma de actuar. Evidentemente si el personaje de El Secreto lo hubiera interpretado otra actriz, éste habría sido de otra manera y muy posiblemente habría vivido otras experiencias.

P: Así pues, ¿le gustaría volver a trabajar para la pequeña pantalla?

R: Actualmente intervengo en unos episodios de Hospital Central, lo que también supone una experiencia atractiva. La verdad es que tengo la suerte de dedicarme a una profesión en la que me pagan por hacer algo que me gusta. De cada nueva empresa que me ofrecen, busco básicamente dos cosas fundamentales: que tanto el personaje como el proyecto sean interesantes. Si esos dos requisitos se cumplen me lo paso muy bien. Además, a estas alturas de mi vida lo que busco es divertirme con lo que hago. Quizá también por eso he hecho menos cine, porque lo que me presentaban no me interesaba, consideraba que no me iba a aportar nada. Me gustaría que me ofrecieran personajes más interesantes en cine, pero no es algo que me preocupe demasiado, porque hay más proyectos en teatro y televisión.

P: ¿Qué diferencias guardan en cuanto al rodaje estos diferentes tipos de formatos: cine, teatro y televisión?

R: La diferencia fundamental reside entre el teatro por un lado, y el cine y la televisión por otro. La forma de interpretar técnicamente es totalmente diferente. Cine y televisión son mucho más parecidos en cuanto a la forma de abordar al personaje. Aunque, como he dicho antes, en una serie se le puede dar un crecimiento al personaje y se tiene más dominio sobre tu propio trabajo. Sin embargo, en cine no. La película comienza y termina y hasta que no se ve en el cine no sabes exactamente que has hecho. No obstante, en televisión se observa diariamente el trabajo realizado y se puede ser más el dueño de la evolución que tenga esa serie. Evidentemente, el cine es un medio importante en función de las películas que hagas. Si realizas una película de éxito, esto te pude abrir una serie de puertas importantes. Aunque se ha de reconocer que se han realizado muchos filmes en España y al año sólo son dos o tres las que tienen una real trascendencia.

P: ¿Qué diferencias cree que existen entre una producción española y una extranjera?

R: Depende de las producciones. Se nota sobre todo en cuestión de medios económicos. Sin embargo, el talento no tiene nacionalidades. Si esta cualidad está presente en la producción, ésta saldrá bien; lo cual varía en función de cual sea el “padre” del proyecto.

P: ¿Cuál es la mayor dificultad a la que una actriz española como usted se enfrenta en una producción extranjera?

R: Evidentemente, la del idioma. No obstante, el dominio técnico de la lengua no es lo más complejo, sino el control sobre los matices culturales de esa habla. Esto supone una dificultad añadida y un reto de los que siempre se puede extraer algo positivo.

P: Junto a su compañera Fiorela Faltoyano fue premiada en la II Edición de los Premios EVA en la categoría de Arte y Gastronomía. ¿Se considera una acérrima defensora, no sólo del teatro español, sino también de la buena mesa?

R: Sí, sí, claro. Nos lo dieron a Fiorela y a mí porque consideramos que descubrir la gastronomía típica de cada sitio forma parte de la filosofía de una gira teatral. Así pues, disfrutamos de los restaurantes, vinos y bodegas representativos de cada lugar. Precisamente por eso creo que recibimos el premio, por aunar o relacionar en cierto modo el trabajo artístico con lo gastronómico.

P: Podría decirse que este valor de reconocida gourmet, unido a su intensa carrera artística la une estrechamente con Consuelito de la Ascensión.
¿También usted desayuna zarajos?

R: No (risas.) Los zarajos sólo los desayuna Consuelito, a mí no me gustan.

P: “Como Consuelito jugóse la vida en el intrincado Ente”
Es uno de los capítulos de la novela difíciles de olvidar y se corresponde con la aparición de la protagonista como presentadora de televisión.
¿Usted también vivió momentos tan delirantes y rocambolescas en este ámbito?

R: Bastantes. Lo que sí podría decir es que el 90% de lo que le sucede a Consuelito está basado en hechos reales. Pero, a partir de esa realidad he fantaseado, lógicamente. Lo que sí es cierto es que en televisión tuve una experiencia muy difícil. Hubo una época en la que presentaba un programa diario de entrevistas en directo. Y no era lo que dominaba, puesto que era actriz esencialmente. Así que esta práctica me resultó dura y lo pasé muy mal. Y es en esa etapa concreta en la que está basado ese capítulo.

P: ¿Considera entonces que el universo televisivo es uno de los más confusos e intrincados para los actores?

R: Creo que ese programa diario de TVE ha sido lo más difícil que he hecho en toda mi carrera (risas.) Fundamentalmente porque tenía que entrevistar cada día a personas de lo más diversas, desde un cantante hasta un científico. Y me gusta mucho documentarme, tanto cuando trabajo como actriz como cuando hacia ese programa, pero no tenía tiempo material ya que eran tres o cuatro entrevistas diarias. Con lo que fue una experiencia difícil pero que a la vez me aportó seguridad y confianza.

P: Rosarillo la Degüello, Parabólica Revenida, Silicona Asesina, Mara la Viscosa, Filiberto Gaztambide… Todos ellos forman parte del elenco de peculiares personajes que causan grandes quebraderos de cabeza a Consuelito ¿Son un ejemplo de que la realidad supera la ficción?

R: (Risas.) Sí, que no quepa la menor duda. No todos, pero muchos de esos personajes son reales y tienen nombres y apellidos que obviamente no puedo decir. Sí, es cierto que la realidad supera la ficción. Incluso cuando caminas por la calle y observas a una persona absolutamente peculiar, creo que si ésta se subiera a un escenario, el público consideraría a ese personaje real totalmente ficticio. De hecho, pienso que los mejores creadores de cine, teatro y televisión se han basado en lo cotidiano. A este respecto, destaca Pedro Almodóvar, quien crea películas sustentadas en la realidad. Sin ninguna duda, en ésta reside la fuente más completa de inspiración.

P: ¿Cómo valoraría su experiencia literaria?

R: ¡Bueno! (Hace un gesto de banalidad, intentando restarle importancia.) La considero una incursión singular en mi vida y mi carrera puesto que no me considero escritora ni nada por el estilo. Esto surgió como una recopilación de mis experiencias. He viajado al extranjero desde muy joven, realizado muchas giras y he tenido la oportunidad de conocer a muchas personas. Entonces, llegó un momento en que tenía una cantidad bastante amplia de material escrito acerca de estas vivencias. Y alguien me sugirió: “¿Por qué no intentas poner esto en marcha?” Así que me puse en contacto con un agente literario, Espasa Calpe se interesó y a partir de ahí comencé a darle forma de novela a esos escritos. Guardo mucho cariño de esa experiencia, pero he de reconocer que no tengo ningún tipo de ambición literaria.

P: ¿No ha sentido la necesidad de volver a escribir?

R: ¡No! (Niega con la cabeza de forma divertida y casi instantánea.)

P: ¿Es debido a que sus múltiples facetas profesionales le ocupan todo el tiempo disponible que tiene?

R: Así es, tengo que preocuparme de mi profesión y carezco de tiempo. Supongo que forma parte de la rutina de un escritor avezado. Pero requiere mucha dedicación y no me considero con el suficiente talento para abordar una carrera literaria. Creo que el libro que he escrito es una novelita simpática que siempre quedará ahí.

P: ¿Cree que la afirmación “papá, quiero ser artista” dejará en algún momento de tener “y un cuerno” como respuesta?

R: (Risas.) Sí, es cierto que tuve un gran enfrentamiento con mi padre para dedicarme a la profesión que he desarrollado hasta ahora. Y no tengo hijos, pero si los tuviera y alguno quisiera dedicarse al mundo de la interpretación en este país, le intentaría quitar la idea. (Risas.) Con la perspectiva dada por el tiempo, ahora comprendo a mi padre. Un actor o artista, por mucho talento que tenga, en España lo tiene muy difícil. Pero tampoco se puede castrar a un hijo que esté convencido de que esa sea su vocación. Todo el mundo tiene el derecho y el deber de equivocarse. Es preferible errar por cumplir una ambición que ni siquiera haberlo intentado. Esto puede crear una gran frustración.

P: No sólo Consuelito, usted también tuvo que enfrentarse a un panorama complicado profesionalmente, sobre todo en sus inicios ¿qué es lo que se debe hacer para no desfallecer en un mundo tan complejo?

R: Se debe ser muy cabezota y fuerte en tus convicciones. Creo que el motor que lo impulsa todo es la ilusión y fue eso lo que me empujó a entrar en esta profesión a pesar de todos los problemas a los que me enfrentaba, incluyendo la oposición de mi familia. Creía tanto en lo que hacía que decidí continuar. También tuve suerte de comenzar muy joven, ya que entré rápidamente en la compañía de Nuria Esthert y posteriormente los trabajos se fueron enlazando unos con otros.

P: ¿Estos duros inicios profesionales guardan alguna relación con el primer episodio de su libro en el que el público comenzó a arrojarle garbanzos a Consuelito en su primera actuación durante el Festival de Mérida?

R: Ese es uno de los episodios íntegramente verídicos, garbanzos y caídas de ropa incluidas. Tal y como está contado en el libro es completamente cierto. Si continué después de esos complicados principios, estaba claro que ya nada me iba a parar.

P: “Desde que se inventó, mi profesión ha pasado por muy diferentes grados de aceptación social, aunque casi siempre a lo largo de la Historia ha estado muy mal considerada. Dedicarse a la guerra o a las finanzas, además de resultar más lucrativo, siempre ha estado mejor visto que dedicarse al mundo del arte. ¡Y no digamos para la mujer!”
¿Se reafirma en esta postura, extraída de uno de los capítulos de su libro?

R: Totalmente. Las mujeres seguimos siendo, desgraciadamente, ciudadanas de segunda fila. Aunque las europeas y estadounidenses tenemos la suerte de vivir en una sociedad en la que, al menos legalmente, la igualdad está garantizada. Pero no se ha de olvidar que el 90% de las mujeres del mundo viven bajo regímenes políticos que legitiman la discriminación. En definitiva, ser mujer es muy duro y no sólo en el mundo del arte.

P: La carrera de actriz cuenta con una dificultad añadida: la gran cantidad de tópicos que giran en torno a ella. ¿Considera que esos tópicos se van desdibujando poco a poco o que por el contrario se afianzan con el paso del tiempo?

R: Creo que el problema es la confusión en los términos. Debido a algunos lamentables programas de televisión, no se distingue al que es conocido profesionalmente como actor y al que se reconoce a consecuencia de sus aventuras amorosas. Y esto me enfada bastante, teniendo en cuenta que existen muchos niños que responden “quiero ser famoso” ante la pregunta de “¿qué quieres ser de mayor?”. Esta situación me da miedo y considero que en este aspecto los medios de comunicación tienen una gran responsabilidad. En cuanto a mi profesión, creo ese círculo mediático que se forma a su alrededor le resta la seriedad y la solvencia que naturalmente tiene.

P: Entonces, ¿considera que la televisión tiene una fuerza mediática superior a cualquier otro medio?

R: Sin duda alguna. En este sentido, destaca también Internet, aunque quizá con una mayor orientación hacia la juventud.

P: ¿Cree que la televisión está difundiendo una serie de valores no del todo correctos?

R: No sólo eso, sino lamentables. El objetivo es vender publicidad y para ello se han de hacer programas baratos que atraigan al público. Y es esto lo que los hace rentables y lo que dificulta su desaparición. Esto es válido en las cadenas privadas, pero no entiendo su aparición en la televisión pública. En ésta debería haber una serie de normas éticas que no se deberían quebrantar.

P: Entonces, ¿considera que el fin no justifica los medios?

R: En absoluto, es algo que no se debería haber permitido.

P: Junto con Fiorella Faltoyano, usted dirige actualmente la compañía teatral Nueva Comedia. Considera que, tras 17 años de su creación, ¿la compañía continúa siendo fiel a su premisa básica: llevar de nuevo al público al teatro para convertirlo en un vehículo de manifestación artística?

R: Eso es lo que pretendemos. Unas veces se consigue y otras no. Nunca se tiene la fórmula exacta para ello. Nosotros buscamos que una obra reúna dos condiciones básicas, por una parte que sea entretenida, puesto que si el teatro aburre queda totalmente descalificado; y por otra, que tenga interés cultural y permita reflexionar al espectador. Cuando comencé a poner en marcha la empresa observé que en París, Londres y en Nueva York se estaba realizando un teatro que conjugaba entretenimiento con temas y textos trascendentales. Sin embargo, en España, en 1992, no existía este tipo de espectáculos, sino que aparecían dos extremos diferenciados: un teatro popular y comercial y un teatro para minorías. De forma que nuestra compañía comenzó a hacer en este país unas representaciones que reunían estas dos características: diversión y calidad. Y hasta ahora hemos realizado diez producciones, teniendo la suerte de que el público siempre ha respondido en mayor o en menor medida.

P: Agnes de Dios, es el título de la obra que se encuentra actualmente en cartel y bajo la cual encarna a la Doctora Livingstone, psiquiatra encargada de investigar un extraño suceso, que ya ha sido interpretada por Jane Fonda. La obra narra el drama del asesinato de un bebé nacido dentro del mismo convento y traído a luz por una novicia ¿Qué retos le ha supuesto el papel de la psiquiatra?

R: Justo este fin de semana hemos cerrado la gira de Agnes de Dios, después de casi dos años. En cuanto al personaje, me gustan todos aquellos que no son de cartón piedra, que tienen dobleces y contradicciones. Y esto es lo que más me atrae de la doctora Livingstone. Es psiquiatra, y precisamente estos profesionales nunca están condicionados por sus experiencias personales al tratar a un paciente. Pero ella sufre continuos condicionamientos de este tipo. Supone lidiar con un personaje torturado por sus experiencias y ver como afronta el drama de la novicia, lo cual refleja sus frustraciones. Es un personaje muy torturado por sí misma y por la vida. Y esto para una actriz supone descubrir algo nuevo del personaje en cada representación.

P: A medida que avanza la obra, se observa que la doctora Livingstone es más sentimental de lo que parecía y que vive en una constante lucha consigo misma. ¿Cómo consigue interpretar y dar realismo a personajes con tal profundidad psicológica?

R: Los personajes más simples se crean en la primera representación. Pero los complejos suponen un reto que se va realizando conforme las actuaciones avanzan. Son personalidades que se van construyendo y finalmente te das cuenta de que has creado un ser humano. Y en esto reside la belleza de la profesión.

P: Este no es el único personaje complejo psicológicamente que ha abordado. También participó en Yerma y Doña Rosita la soltera, de Lorca, y obtuvo el papel de primera actriz en La señorita Julia, de Steinberg.

R: Yerma y Doña Rosita la soltera fueron mis comienzos y hacía papeles pequeños dentro de la compañía de Nuria Stert. Pero, en cuanto a La señorita Julia… (hace una pausa y parece reflexionar.) Hice este papel muy joven…Y, aunque teóricamente la edad del personaje se correspondiera con la que tenía en aquel entonces, no llegué a entenderlo del todo. Si ahora volviese a interpretarlo lo haría de una manera diferente y llegaría a comprenderlo. Esto se suele dar mucho en teatro. Y es que hay personajes con los que se coincide biológicamente en edad, pero que son difíciles de elaborar puesto que requieren una serie de vivencias que el actor o actriz de 23 años todavía no posee.

P: También obtuvo el papel de primera actriz en una obra tan compleja como Le tambourin de soie, de Yukio Mishima ¿qué experiencia le supuso la representación de este drama, que además realizó en francés?

R: Fue una gran experiencia. Realizamos una gira por Francia a cargo de la compañía de Avignon, Chez Noir. Mishima es un autor muy difícil, pero el director hizo un trabajo muy interesante, nada realista y muy conceptual. Se trataba de un teatro más alternativo que yo no solía abordar y en el que además me tuve que enfrentar a la dificultad de hablar en francés.

P: “Hay mucho de la psiquiatra cabal y tenaz, apasionada por la empresa que se trae entre manos, en Cristina Higueras”.¿Coincide con Fernando Méndez-Leite, el director teatral de Agnes de Dios?

P: Estoy de acuerdo. Además, es necesario identificar al personaje con una parte de ti mismo para hacerlo creíble. Y sí…Hay cosas de mí en ese personaje, como también otras que no. La doctora Livingstne es un ser más torturado y condicionado por la religión, a pesar de que ella no lo reconozca. Y en estos puntos no somos parecidas.

P: ¿También está de acuerdo con la afirmación de Méndez-Leite de que“hay mucho de la monja mundana, sarcástica y de exquisita educación, pero secretamente dolorida, en Fiorella Faltoyano”?

R: Sí, sí. (Mueve la mano con viveza y asiente rotundamente con la cabeza.) Fiorella es, ante todo, una mujer con un gran sentido del humor. Nos conocimos en una serie que se llamaba Hermanos de leche y nos hicimos muy amigas. Tenemos, además, una misma forma de ver la vida. Y hubo un momento en que ella quería volver a hacer teatro y yo tenía mi propia compañía. Así que la animé a que hiciéramos algo juntas y de este modo ambas actuamos en la representación de La extraña pareja, que fue todo un éxito. Y continuamos una asociación profesional que ha dado sus frutos.

P: En la obra de Agnes de Dios se muestra la contraposición entre dos personajes intrpretados por usted, que encarna la racionalidad y Fiorella Faltoyano, que representa la fe. ¿Esta contraposición se encuentra también en la vida real?

R: Las ideas y convicciones propias se tambalean cuando se contrastan con otra persona que piensa lo opuesto. A no ser que seas una persona monolítica se va cambiando. En la obra eso es lo que ocurre, la confrontación entre los dos personajes los hace cambiar y enriquecerse. Hay mil tonos de grises, no todo es blanco y negro.

P: ¿Cree que son posibles los milagros en una sociedad marcada por el laicismo más absoluto, tal y como se planteó Pielmer al escribir la obra?

R: No sé quien decía que en esta sociedad es ya un milagro ser sencillamente decente y honesto (risas.) Creo que ser una persona coherente y fiel a unos principios éticos requiere un milagro en una sociedad como la nuestra.

P: Amparo Baró, Terele Pávez, María Galiana, Paz Vega…Y ahora también usted, han posado para la exposición Hijos de la escena de Mónica Hoyos. ¿Cómo vivió esta experiencia fotográfica?

R: Mónica Hoyos me llamó hace un tiempo diciéndome que le interesaba hacerme unas fotos para una exposición de retratos de actores. Y la verdad es que realizó unas fotografías fantásticas.

P: ¿Se reconoce a través de la mirada de la cámara?

R: Sí, creo que ha captado muy bien lo que soy.

P: ¿Qué cree que es lo que Mónica Hoyos buscaba transmitir a través de estas fotografías?

R: Supongo que la forma en la que ella me ve. Creo que ha reflejado una mujer segura, como aparentemente soy, pero a la vez con unas ciertas fisuras. Y estoy completamente de acuerdo con eso.

sábado, 18 de abril de 2009

David Trueba y Eduardo García son galardonados con el Premio de la Crítica

El cineasta y escritor David Trueba, por su novela "Saber perder", y el poeta Eduardo García, por "La vida nueva", han ganado hoy el Premio de la Crítica en lengua castellana en las modalidades de narrativa y poesía, respectivamente.

Este premio, que se ha fallado en el Palacio de la Magdalena de Santander, lo concede cada año la Asociación Española de Críticos literarios y está considerado uno de los galardones literarios más prestigiosos en España.

Poco después de conocer que era el ganador, Trueba (Madrid, 1969) se ha mostrado "muy contento" con este galardón porque lo da "la crítica especializada en Literatura, y uno casi ni los conoce" y, además, "porque puede suponer que se vence una reticencia sobre una persona que también hace películas de vez en cuando".



El director David Trueba

El cineasta y escritor cree que, en la vida, uno debe "invertir en el placer, la cultura y la amistad", si se quiere "encontrar algo al final del camino". "Al final, lo que uno necesita en la vida es sentirse pleno a cualquier edad", afirmó Trueba en declaraciones a Efe.

Por su parte, Eduardo García ha afirmado que lograr este galardón es "una de las cosas hermosas que me ha podido regalar la vida" y se ha mostrado emocionado y "en estado de shock absoluto" tras saberse ganador del premio.



Eduardo García



Ha reconocido a los periodistas que ha sentido "una sensación de vértigo ante el futuro y algo muy especial", puesto que este reconocimiento le ha hecho recordar "al adolescente que fui y que soñaba con ser poeta".

El presidente del jurado, Miguel García-Posada, ha asegurado que el fallo no ha respondido a "impulsos ocasionales" sino a meses de valoración y análisis por parte de más de cincuenta expertos en literatura, entre ellos Carlos Galán, Santos Alonso, Ángel Basanta, Juan Carlos Peinado, José Enrique Martínez, Julia Uceda, Juana Vázquez, Balbina Prior y Javier Goñi, Jon Kortazar, Olivia Rodríguez, Alex Broch o José Luis Martín Nogales.

Y, también, García-Posada ha coincidido con el jurado del premio en literatura catalana, Alex Broch, en la importancia de que este galardón sea el único que refleja "la España plural" y "sin ningún tipo de conflicto".

De la novela "Saber perder", de Trueba, el jurado ha destacado la calidad en la construcción de sus personajes y cómo con esta obra el cineasta ha demostrado que se puede hacer "realismo literario".

De hecho, el presidente del jurado y de la Asociación Española de Críticos Literarios ha afirmado que Trueba recuerda con su novela a "La Colmena" de Camilo José Cela, "Pero la trasciende", ha afirmado.

"La vida nueva", de Eduardo García, es un poemario "potente, vigoroso" y propio del premio de
la Crítica Literaria en modalidad de poesía, ha dicho García-Posada, quien ha definido esta obra como una conciliación entre ciertas modalidades expresivas de la poesía de la experiencia.

En lengua catalana, dos valencianos han logrado este premio: en narrativa Joan Francesc Mira, por "El professor d'historia"; y en poesía Teresa Pascual, por "Rebel·lió de la sal".

El triunfador en la modalidad de narrativa en lengua vasca ha sido Kirmen Uribe, con su obra "Bilbao-New York-Bilbao", y en poesía, Xabier Lete, por "Egunsentiaren esku izoztuak (Las heladas manos del amanecer).

Los ganadores en lengua gallega han sido Marcos Calveiro, con la obra narrativa "Festina lente", y la poesía "Hordas de escritura", de Chus Pato.

La novela de Joan Francesc Mira, "El professor d'historia", cierra una trilogía del autor sobre Valencia, mientras que "Rebel·lió de la sal", de Teresa Pascual, muestra el dolor ante la muerte y el abandono desde un punto "militantemente feminista", según el jurado.

El vizcaíno Kirmen Uribe cuenta en su novela "sin intriga", el viaje en avión de "Bilbao-New
York-Bilbao" y Xavier Lete traslada una reflexión y una "mirada estática" sobre la ausencia y la muerte.

Con la novela "Festina Lente (Apresúrate despacio)", el poeta y narrador de literatura infantil y juvenil Marcos Calveiro muestra una ficción histórica de Compostela y, en "Hordas de escritura", Chus Pato habla sobre su poesía.



Entrevista a David Trueba:

http://www.youtube.com/watch?v=PyzAcsTEVRw

viernes, 10 de abril de 2009

Ernesto Cardenal gana el Premio de Poesía "Pablo Neruda"



El poeta nicaragüense Ernesto Cardenal ha sido galardonado hoy con el Premio Iberoamericano de Poesía "Pablo Neruda", la más alta distinción que el Estado de Chile concede a un poeta de la región, en su sexta edición.


El jurado, encabezado por la ministra chilena de Cultura, Paulinha Urrutia, reconoció en Cardenal haber logrado "remozar la tradición occidental clásica, aplicándola a la actualidad contemporánea".


También "su interés y preocupación permanente por los pueblos originarios de este continente y su compromiso político", señaló el jurado, después de reunirse en "La Chascona", la casa que perteneció al autor chileno (1904-1973), ganador del Premio Nobel de Literatura en 1971.
El acta de premiación subraya que con esta distinción al autor de "Epigramas", "se rinde homenaje a una obra plena, de muchos registros y a un país (Nicaragua) que puede enorgullecerse, como Chile, de sustentarse y perdurar gracias a la voz de sus poetas, que traspasan la historia y ofrecen un rostro nuevo a los nuevos lectores de cada día".
La ministra Paulina Urrutia destacó en tanto a los periodistas que el premio reconoce a un autor que representa la tradición de la poseía nicaragüense, "un hombre que profundamente ha revisado el alma de la gente de América".


"La verdad es que es un orgullo haber incorporado a Ernesto Cardenal en esta cúspide de la palabra iberoamericana", añadió Urrutia.


El jurado estuvo compuesto por los poetas chilenos Carmen Berenguer -ganadora del año pasado- y Oscar Hahn; el argentino Jorge Boccanera, el colombiano Juan Gustavo Cobo y Selena Millares, académica de la Universidad Autónoma de Madrid.
El Premio Iberoamericano de Poesía "Pablo Neruda" fue instaurado en 2004, en el marco de las celebraciones del centenario del natalicio del poeta chileno.


El galardón está dotado de 30 mil dólares y tras la reunión, el jurado intentó contactarse con Ernesto Cardenal para comunicarle que era el ganador, pero ello no fue posible, por lo que insistirían en el transcurso del día.


Como se ha hecho tradicionalmente, el premio será entregado el 12 de julio próximo, fecha en que se conmemora el centésimo quinto aniversario del nacimiento de Pablo Neruda.
Los anteriores ganadores del galardón han sido el mexicano José Emilio Pacheco (2004), el argentino Juan Gelman (2005), el peruano Carlos Gastón Belli (2006), la cubana Fina García Marruz (2007) y la chilena Carmen Berenguer (2008).

jueves, 9 de abril de 2009

Entrevista a Franciso Umbral




Estas líneas están dedicadas a presentar una entrevista realizada a Franciso Umbral antes de que falleciera el 28 de agosto del pasado año. El autor no sólo es conocido por su incuestionable calidad literaria, que le reportó galardones como el Premio Cervantes o el Príncipe de Asturias de las Letras, sino también por su difícil carácter. A lo largo de esta entrevista se desvelan detalles del gran genio que permitirán al lector aproximarse tanto a su figura literaria como humana.

P: En alguna de sus colaboraciones en prensa se quejaba de que todo lo que pasa en este país está encuadrado en la vulgaridad, que siempre ocurren las mismas cosas y que la gente -salvo intelectuales y políticos- no tiene una vida propia. Si usted tuviese la oportunidad de crear un pecado o un vicio nuevo ¿qué aportaría al de Adán y Eva?

R: Pues no lo sé porque yo en esto de los pecados creo que lo he agotado todo. Me parece que he ido cumpliendo los pecados por orden, según vienen en la lista. El repertorio lo tengo cubierto.

P: Y ¿cuál sería su visión particular de lo que aconteció en aquel Paraíso?

R: Mi visión particular es que ni hubo Paraíso, ni allí pasó nada. Ocurrió algo entre un hombre de Atapuerca y una mujer del mismo lugar. Lo del Paraíso me parece una historia bastante tonta, mal inventada y literariamente pobre.

P: Cuando era adolescente soñaba con escribir y poder vivir de ello, estar sólo, vivir a su aire. Ahora en la madurez todas esas cosas se las ha traído la vida. ¿Eso no le pesa en estos momentos?

R: No, la soledad no me pesa. En mi vida he tenido objetivos muy modestos, así que poco a poco los fui consiguiendo: vivir de esto y no tener que ir a una oficina, trabajar en mi propia casa, tener tiempo libre para hacer lo que yo quiera. No me aburro. Leo, escribo y viene gente a verme.

R: Después de tantos premios y reconocimientos, ¿le queda a usted algún reto por cumplir?

R: Soy una persona que vive al día. Me levanto y hago la estructura de la jornada. Hoy tengo que escribir esto, a tal hora he quedado con fulanita, esta tarde vienen estas personas a casa... Mañana será otro día.

P: En su libro "Diario de un escritor burgués", comenta que llegar a la madurez "no es llegar al orden, sino instalarse definitivamente en el caos. Aceptar el caos". ¿Cómo se ven las cosas desde ese lugar?

R: Por mi parte con bastante tranquilidad, ironía y escepticismo. Esperar a que la vida tenga otro orden no va conmigo. De joven uno piensa que la vida es un poco caótica, que las cosas tardan en asentarse. Se espera llegar a una determinada edad para que reine la calma y la paz en nuestras vidas, cuando se trata de todo lo contrario. Lo que se llega a descubrir es que el caos no tiene remedio, que es algo que estará siempre. Como dijo Rimbaud "mi caos es sagrado" y por lo tanto lo que hay que hacer es instalarse definitivamente en él. El caos nunca va a cesar. Nunca habrá soluciones definitivas para nada.

P: En "Historias de amor y Viagra" hay una frase que me llama la atención: "La mujer es puerta que da otra vez a uno mismo, al que hay detrás de ella". ¿Ha traspasado alguna vez esa puerta?-Miles de veces.-¿Y qué encontró al otro lado?

R: Pues a una persona que generalmente me resulta encantadora.

P: Me refería a la profundidad de ese encuentro. A esa experiencia a la que alude en muchos de sus libros.

R: Ya, ya... Me parece apasionante llegar a profundizar en una vida: explorar, reconocer, inspeccionar la manera de ser, vivir, estar, hablar, trabajar. Tengo en mente una novela sobre una mujer, cómo sería la convivencia con ella, el descubrimiento de cada día, las distintas formas de hacer las cosas. Ahora bien, no sé si de ahí saldría un libro de amor o misógino -comenta con una leve sonrisa-.-Por cierto, la historia previa a la publicación de ese libro fue un tanto curiosa.

P: ¿Qué le atrajo de la Viagra para embarcarse en esa aventura?

R: Hace un par de años la revista París Match me propuso realizar un reportaje sobre la Viagra probándola yo previamente. Tuve que pasar una revisión médica que diagnosticara si podía pasar o no la experiencia, y en qué dosis. Me explicaron todo el proceso y me pusieron a mano a una señorita que estaba muy bien -creo que era modelo-, ¡y a practicar!. Pude comprobar que es un producto magnífico y la verdad es que lo recomiendo. Después de aquello se me ocurrió escribir un libro que por cierto ha sido y es muy leído, tanto aquí como en Hispanoamérica. Han venido desde Méjico, Chile, Argentina a entrevistarme a raíz del impacto del libro. No sé si es porque allí consumen mucha Viagra o qué (sonríe). Creo que el boom del Viagra se puede asemejar a la aparición de la píldora anti-baby en los sesenta, aunque aquí en España se haya tomado a broma.

P: No me negará que para escribir todo eso hacen falta dosis de valentía. Primero lo prueba, luego publica a los cuatro vientos sus experiencias, ¿dónde queda ese orgullo masculino tan español?

R: La Viagra se debe utilizar cuando uno lo necesita. Yo la empleé para hacer el reportaje y vi que era realmente efectiva, no sentaba mal y encima mejoraba muchas funciones. Ahí la tengo -señala a la librería que tiene justo detrás-, y alguna vez la tomo.

P: Siguiendo con los fármacos. Hace años confesaba en uno de sus libros que "la verdad es la mejor medicina y no necesita medicinas. Pero en la medida en que soy mentira, consisto en mis medicinas... Optalidón para escribir, mexaferment para la digestión, valium o mogadón para dormir...". Hábleme de la influencia de los fármacos en la creatividad y de su experiencia en este campo.

R: Yo he escrito con toda clase de cosas. Con barbitúricos, alcohol, anfetaminas y también -la mayor parte de los días- sin nada (sobre la mesa tiene una infusión que va tomando de manera pausada durante la entrevista). Creo que a todos nos ocurre. Hay días que uno parece que tiene la cabeza estropeada y hay que arreglarla tomándose algo. Ponerse a escribir con el tiempo casi justo y ver que la cosa no funciona, es algo muy angustioso. La clave está en encontrar la dosis justa. El peligro es pasarse, entonces es cuando se escriben bobadas que al día siguiente no sirven para nada.

P: Cambiando de tema. En estos momentos de aparente "todo va bien", ¿dónde están los críticos? ¿qué hacen los intelectuales?

R: Personalmente me comprometo todos los días. Los intelectuales que escribimos en los periódicos lo hacemos para aportar algo comprometido. El columnista político es un intelectual que emplea el periódico para divulgar más sus ideas. Otra cosa es el tema de la literatura política, ahí sí creo que existen pocas aportaciones. Este invierno se me ocurrió escribir una novela política sobre el PSOE. Acabo de terminarla y saldrá a primeros de año. Me ha gustado como ha


quedado
.

P: Metidos ya en terreno político, cuando escribió "La Derechona" ¿en quién o qué pensaba?

R: Hay una Derecha y una Derechona. Digamos que La Derechona es la extrema Derecha, afortunadamente no violenta. Es un amplio concepto que no se encuadra sólo en un partido, es más que el PP. Ahí estarían grandes empresarios, poderosos banqueros, una parte de la Iglesia... toda esa Derecha que siempre se ha creído dueña de España de ahí el aumentativo de Derechona.

P: De niño usted vivió en Valladolid. Salvando la diferencia de edad, si se hubiese encontrado por aquellas calles al Sr. Aznar ¿hubiesen sido amigos?

R: Hombre, de pequeño uno es amigo de casi todo el mundo. Las diferencias políticas no existen. En la actualidad si coincidimos nos saludamos mutuamente, sin mucha efusividad pero con corrección.

P: Dicen que leer un libro es iniciar una aventura y dejarse en manos de un guía que te conduce a un lugar por descubrir. ¿Adónde se puede llegar de su mano?

R: A muchos sitios. Se puede llegar al ateísmo, al suicidio, al enamoramiento, al socialismo...

P: Me gustaría hacerle algunas preguntas personales.

R:También me las puede hacer usted indiscretas.

P: Si me dejo llevar de los titulares que acompañan a su persona, de sus respuestas y comentarios en diferentes medios de comunicación, llegaría ante un Umbral muy distinto al que tengo ante mí en este momento. ¿Cómo se puede ser tierno y cruel a la vez?

R: En la vida social y pública, que es la que recoge por ejemplo la televisión, hay que defenderse, porque si no le devoran a uno. En cambio escribiendo aquí tranquilamente puedo expresarme como soy, un buen chico. No tengo a nadie que me acose. Estoy relajado con mi gata, sin problemas.

P: ¿Por qué con frecuencia se acude a usted buscando morbo y provocación?

R: Está en las leyes del periodismo que ante todo siempre hay que buscar un titular. Eso hace que en ocasiones se emplee una frase -incluso manipulándola- para darle más fuerza a una entrevista o una declaración.

P: Con esa mente tan prolífica, ¿qué le sirve de fuente de inspiración?

R: No tengo una única fuente de inspiración. Estoy en contacto con políticos, periodistas, gente con la que cambias opiniones y siempre te informan de algo. Luego están las distintas noticias que aparecen en los periódicos que siempre presentan cosas interesantes. Procuro que mi columna no sea algo lineal. Para ello hace falta estar muy informado y tener grandes dosis de imaginación que permitan hilar lo que está ocurriendo. En literatura es un proceso más lento.Estamos terminando la entrevista y se acerca el momento de las fotos.

García Márquez elige a Gabilondo





El periodista Iñaki Gabilondo se ha convertido en el primer periodista español que obtiene el Premio Nuevo Periodismo en la modalidad de homenaje que conceden la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), presidida por el escritor Gabriel García Márquez, y CEMEX con una dotación de 30.000 dólares (19.000 euros). El director de Noticias Cuatro 2 ha logrado este galardón por desarrollar su profesión "de manera excelente en todos los aspectos que ha abordado, desde reportero hasta conductor de programas, y durante un largo plazo de tiempo", ha dicho en rueda de prensa uno de los miembros del Consejo Rector encargado de la designación del premio, el francés Jean-François Fogel.

Fogel ha definido a Gabilondo como "un hombre de radio" y "el gran profesional de las entrevistas", que pertenece "a una generación de periodistas españoles que ayudó a una nación a ubicarse en democracia".

Gabilondo recogió el premio el pasado 2 de septiembre en Monterrey (México) de manos del escritor colombiano y presidente de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, Gabriel García Márquez, coincidiendo con la entrega de los galardones en las otras categorías del Premio Nuevo Periodismo (internet, radio, televisión, fotografía y texto).

El jurado, encabezado por el propio García Márquez, ha estado conformado por veteranos periodistas, como Geraldinho Vieira (Brasil), Germán Rey (Colombia), Horacio Verbitsky (Argentina), Jean-François Fogel (Francia), Joaquín Estefanía (España), Rosental Calmon Alves (Brasil) y Sergio Ramírez (Nicaragua).

El director de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, Jaime Abello, se congratuló de que el primer periodista español que logra este galardón haya sido "una persona de méritos profesionales indiscutibles". Abello ha recordado que este premio de homenaje pretende ser "no sólo un reconocimiento a la calidad periodística, sino crear referentes de excelencia para los jóvenes periodistas iberoamericanos".

Joaquín Estefanía, miembro del Consejo Rector del Premio, dijo respecto de Gabilondo: “Los maestros Bill Kovach y Tom Rosenstiel dicen que el propósito principal del periodismo es proporcionar a los ciudadanos la información que necesitan para ser libres y capaces de gobernarse a sí mismos. Si hay alguien que ha incorporado a su acervo profesional esa manera de entender nuestro oficio, ése es Iñaki Gabilondo. Desde el inicio de su larga trayectoria de casi medio siglo ininterrumpido de trabajo periodístico, Gabilondo interiorizó esa idea a fuerza de dos elementos inseparables, democracia y periodismo, lo que produjo las iras de los fascistas primero, de los terroristas a continuación, y de los intransigentes siempre”.




Gabilondo nació en San Sebastián (España) en 1942. En su infancia quedó fascinado por la radio, en la que escuchaba partidos de fútbol y radionovelas. Se licenció como periodista en la Facultad de Periodismo de la Universidad de Navarra y comenzó su carrera en la Radio Popular de San Sebastián. Seis años después, con 27 años, se convirtió en director de esa emisora. Alcanzó su máximo reconocimiento con el programa Hoy por hoy, que dirigió durante 19 años “con brillante calidad periodística, logrando la mayor credibilidad y audiencia en la sociedad española”. El tiempo que dedicó a la radio, lo compartió dirigiendo y presentando diversos programas periodísticos en televisión.

El anuncio del Premio provocó en el marco del Encuentro de Madrid, que la FNPI y la Fundación Carolina desarrollan esta semana en la Casa de América de Madrid, en alianza con la Corporación Andina de Fomento (CAF), CEMEX y el apoyo de la Agencia EFE, la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) y Unión FENOSA.

miércoles, 8 de abril de 2009

La sabiduría de Tabucchi en "Sostiene Pereira"


"No me dejes sólo entre personas llenas de certeza. Esas gentes son terribles".

“Sostiene Pereira” es una genial novela narrada a partir del conocimiento que el autor obtiene de unos hechos reales: en Lisboa descubre que un periodista que posteriormente fue exiliado logró publicar un artículo feroz durante la dictadura salazarista. Esta experiencia será el desencadenante de la historia del libro.

En la época, Portugal está en efervescencia y ha olvidado a las generaciones anteriores que lucharon para poner fin a la dictadura salazarista. Por tanto, esta obra lleva implícito cierto homenaje hacia aquellos combatientes contra el régimen.
La acción del libro se sitúa en 1938, fecha que coincide con la publicación de “Terror y miseria del Tercer Reich” y con la Guerra Civil española.
Con el libro muestra el deseo de establecer un compromiso con la literatura y su función, con la labor del escritor y propone una reflexión sobre el fascismo.

Se ha de resaltar queTabucchi es el mejor conocedor, crítico y traductor italiano del escritor portugués Fernando Pessoa. Conoce la obra de Pessoa en los años sesenta, en la Sorbona, le fascina de tal forma que a su regreso a Italia acude a clases de portugués para comprender mejor al poeta. Pessoa se caracteriza por la utilización de los heterónimos, el desdoblamiento de varias personalidades; lo que le permite crear distintas voces que conviven en un “yo hegemónico”. Adoptaría así en su obra, cuatro nombres distintos para la escritura: Ricardo Reis, Alberto Caeiro, Álvaro de Campos y Bernardo Soares.

El narrador es desconocido, emplea la tercera persona y es muy cuidadoso. El relato viene siempre acompañado de un elemento rítmico que une todo el libro: “…, sostiene Pereira”.
El protagonista es un periodista al borde de la madurez y con consumada experiencia. Fue trabajador de un periódico de gran tirada durante treinta años, encargado de la sección de sucesos. En la actualidad de la obra trabaja para un pequeño periódico que se autodenomina “apolítico”, cuando en realidad este término es utilizado siempre por Tabucchi para designar a los nacionalistas partidarios del régimen. De hecho, el director de ese medio es una figura de influencia en la dictadura salazarista.

Los personajes que se presenta a lo largo de la obra están muy cuidados y poseen rasgos muy profundos y humanos.
El protagonista, Pereira es un hombre culto, cuyo referente se encuentra en todo lo relacionado con Francia. A su vez es un hipocondríaco, que padece dolencias cardíacas y todavía está aferrado al recuerdo de su difunta esposa. Se encuentra obsesionado por el tema de la muerte, esto es comprensible teniendo en cuenta sus propias dolencias, el trabajo de su padre en una funeraria y la muerte de su esposa por tuberculosis. Él mismo dice que “Europa apesta muerte”, parece casi predestinado a sentir esta obcecación.

La acción comienza cuando Pereira, encargado de la sección cultural de un pequeño periódico, se topa con Monteiro Rossi. A partir de ese momento en su vida se imprime un cambio trascendental. Se experimenta una metamorfosis en el protagonista, siendo los lectores los testigos directos de su progresiva evolución. De ahí la consideración de esta novela como “de formación”, pues a pesar de que el protagonista no es un joven, experimenta un gran cambio desde que comienza la obra, hasta que ésta acaba.

“La filosofía parece ocuparse sólo de la verdad, pero quizá no diga más que fantasías, y la literatura parece ocuparse sólo de fantasías, pero quizá diga la verdad”. Con esta frase de Pereira se cierra la conversación entre Rossi y él, siendo el joven contratado para realizar necrológicas de conocidos autores. Sin embargo, cada uno de los trabajos que le entrega serán impublicables, dado que los genios elegidos por Monteiro poseen una ideología radicalmente al fascismo imperante en el país.



Ante las tensiones que se le avecinan, Pereira decide ir a un balneario en el que se encuentra su amigo Silva, buscando fraternidad y compañía. Pero lo que al comienzo fuera compañerismo se resquebraja, debido a la ideología conservadora y pasiva ante el régimen que posee su amigo. La figura de Silva es utilizada por Tabucchi para simbolizar la ausencia de una contestación crítica por parte de las universidades ante la dictadura salazarista.

No obstante, el viaje no es un mero desplazamiento; va más allá del recorrido, se trata de un viaje iniciático, que transforma en cierto modo al protagonista. Así, a la vuelta del balneario conoce a una bella mujer que lee a Thomas Mann (autor alemán resistente al nazismo.) Esta alemana de origen portugués será quien primero le plantea la necesidad de hacer algo con la situación reinante en el país: “Pues entonces, haga algo”. “Usted es un intelectual, diga lo que está pasando en Europa, exprese su libre pensamiento, en suma, haga usted algo”. A lo que el protagonista responde que hará lo que pueda, pero que él no es Thomas Mann, sino un oscuro director de la sección cultural de un periódico local. A lo que la mujer responderá: “Lo comprendo, pero tal vez pueda hacerse todo, basta con tener voluntad para ello”. Y como si del sello de un pacto se tratase, el periodista finalmente le da la mano a la salida del vagón. Este gesto coincide con el ofrecido en las obras de Brecht, en las que se utiliza para cerrar un trato.

De este modo, se hace evidente que Pereira va paulatinamente transformándose.
Volverá a encontrarse con Rossi, el cual le explica en la comida a la que le invita en el Café Orquídea, que necesita ocultar a su primo.
La experiencia que le ha proporcionado el trabajar en una página de sucesos, le permite conseguir una habitación rápidamente en una pensión. Conoce todos los entresijos de la misma: no exigen documentación, se debe pagar por adelantado…

Este primo, que podría ser argentino de origen italiano, se dice que está luchando en las brigadas internacionales, con lo que el autor rinde a través de él un homenaje a tal organización. Muestra una corriente de solidaridad desinteresada hacia su causa y un cosmopolitismo internacional.
Ante el estrés de las situaciones y sus dolencias, decide trasladarse una semana a una clínica talasoterápica, donde conocerá al doctor Cardoso; psicólogo y nutricionista. Su estancia allí conseguirán hacerlo sentir más joven y capaz.

Finalmente, se produce el desenlace trágico del libro. Es curioso, que la única necrológica que Pereira consigue escribir es la de Monteiro Rossi. Burlando a la censura a partir de una hábil estratagema, el periodista escribe un incisivo artículo en el que denuncia el brutal asesinato del joven por la policía y la vergonzosa situación de Portugal, controlada por los salazaristas y la censura que éstos imparten.

La trilogía del escritor Stieg Larsson será llevada al cine



“Una de las mejores novelas populares de los últimos 20 años, rebosante de energía, inteligencia y dotada de una brújula moral implacable. Un libro para disfrutar reenamorarse de la lectura”.

Así es como Carlos Ruíz Zafón define la novela del periodista sueco Stieg Larsson, Los hombres que no amaban a las mujeres. Y esta obra se ha convertido en el mayor fenómeno editorial europeo del año con más de seis millones y medio de ejemplares vendidos.

El sueco Stieg Larsson (1954-2004) decidió, tras una larga trayectoria dedicada al periodismo de combate, consagrarse a la novela policíaca. Así, inició una serie protagonizada por el periodista Mikael Blomkvist, de cual finalizó tres entregas. Poco después de que apareciera editada la primera, el autor murió de un ataque al corazón.
Su segunda y tercera novela se han publicado, por tanto, póstumamente.

Los hombres que no amaban a las mujeres aborda una enrevesada trama de corrupción empresarial y misterios familiares presididos por la violencia de género. Es este complejo cuadro se presenta los principales personajes, Mikael Blomkvist, periodista de investigación de la revista Millenium y Lisbeth Salander, una investigadora privada socialmente inadaptada. Estos protagonistas, unidos por la desaparición de Harriet Vanger treinta y seis años atrás, se verán envueltos en los conflictos de una familia regida por el principio del crimen y del castigo, por un entramado violento y amenazante en el que al mismo tiempo irá surgiendo una historia de amor.

Este primer libro no ha pasado desapercibido para los cineastas, y de este modo ya se ha realizado una versión cinematográfica del mismo, cuya fecha de estreno muy probablemente se lleve a cabo durante el próximo festival de cine de Berlín.



El director, Niels Arden Opley se es el encargado de llevar la obra a la gran pantalla. Entre sus películas destaca Worlds Apart (To verdecer), filme que fue candidato por Dinamarca a representar al país en la categoría de mejor producción de habla no inglesa en los pasados Oscar.

La versión cinematográfica de Los hombres que no amaban a las mujeres, coproducida entre Suecia y Dinamarca, está protagonizada por Mikael Nygyist, como Mikael Blomkvist y Noomi Rapace, quien interpreta a la hacker Lisbeth Salander.



http://www.youtube.com/watch?v=ko05OazJ4gE

James Joyce, el eterno Ulises




Junto con Kafka, es uno de los autores más importantes de la narrativa del siglo XX.
Nacido en Dublín (en aquella época perteneciente a la colonia inglesa), en el seno de una familia muy numerosa. Las relaciones domésticas eran complejas, su padre era un alcohólico y se profesaban unos sentimientos contradictorios entre los cuales también aparecía la fascinación mutua. De hecho, será su padre el que descubra desde un primer momento su talento y quien lo incentive; llegando incluso a establecer como prioridad la educación de su brillante vástago a la alimentación de toda la familia. Así, el autor posee una inmensa facilidad para los idiomas (aprende italiano, francés y alemán) e ingresa en la iglesia de los jesuitas, pero pierde la fe rápidamente, a pesar del fervor religioso de su preadolescencia.

Los problemas económicos estarán siempre patentes en la época, todo ello unido al marco socio-histórico irlandés. Se habla de una Irlanda humillada, volcada hacia el exterior, con un porcentaje muy elevado de emigración. Tanto es así que entre 1840 y 1920 la población, que en su origen estaba en torno a los ocho millones, se reduce a tres millones de habitantes. A estos se les unirá Joyce, que con una chica a la que acaba de conocer, Nora, decide marcharse a otro continente para trabajar como profesor de inglés. Paradójicamente, a pesar de no regresar jamás a Dublín de forma estable, todas sus obras se verán ambientadas en dicha ciudad. El día de la partida, 16 de junio de 1904, será muy significativo, pues dada la obsesión del escritor por la ritualidad, cobrará un papel importante, ya que será el día en el que transcurra toda la trama del “Ulises”, una de sus obras más relevantes.

Finalmente, a pesar de su ausencia de fe, se casa con Nora (por su obcecación con todo lo ritual) una vez ya han tenido dos hijos.
Joyce siempre se enfrenta a la censura de la época, debido al carácter retratista y crítico de todas sus obras, con lo que publicará fundamentalmente en el extranjero; como es el caso de “Dublineses”, que únicamente apareció en Francia.
La única obra que se publicó en su totalidad fue “Retrato de un artista adolescente”, de carácter autobiográfico, traducido por Dámaso Alonso bajo el pseudónimo de Alfonso Domado.

OBRA

Hemos mencionado con anterioridad las obras del autor, de las cuales nos centraremos en “Dublineses”.
La novela está compuesta por quince relatos, que pueden leerse de manera independiente o de forma que todo el texto en sí constituye un solo libro; en cuyo caso existiría un protagonista que muestra diversas apariencias. También se ha barajado la hipótesis de que el personaje principal sea la ciudad de Dublín, ya que es el elemento común a todos los relatos, en los que se muestra su paulatina evolución.

De este modo, los tres primeros relatos se relacionan con la infancia y la preadolescencia (“Las hermanas”, “Un encuentro” y “Arabia”). Los cuatro siguientes (“Eveline”, “Después de la carrera”, “Dos galanes” y “La casa de huéspedes”) hacen referencia a la juventud, camino de la madurez. “Una nubecilla”, “Duplicados”, “Polvo y ceniza” y “Un triste caso” son obras que apuntan a la edad madura. “Efemérides en el comité”, “Una madre” y “A mayor gracia de Dios” señalan el aspecto público de la ciudad. Por último, en “Los muertos” el autor hace un balance de todo el libro, realiza una síntesis y una reflexión sobre la muerte que da sentido a la vida.

A continuación, analizaremos los dos primeros relatos de Dublineses.

Las hermanas

“No había esperanza esta vez”. Ya desde la primera línea de su primer relato Joyce se muestra ante los lectores haciendo referencia a la “Divina comedia”. Así, la intertextualidad será un recurso constante empleado por el autor, recurriendo a la obra de Dante y a los textos evangélicos también (“no me queda mucho tiempo”).
Se debe atender al número tres, de gran simbología, tres son las partes de la Divina comedia, el infierno, el purgatorio y el cielo. Nos encontramos ante otro guiño del escritor, que hace referencia a los clásicos para crear recursos irónicos y satíricos.
Es en esta obcecación con los números y citas es donde se muestra la ritualidad del dublinés.

Este relato aparece narrado en primera persona, Joyce pone la voz en un niño, un testigo real que transmite los hechos y solo se nos da la información que éste percibe, lo que da la sensación de que nos encontramos ante un texto fragmentado.

Se narra un cuento in medias res, esto es, que los personajes poseen una historia anterior al relato presente, de la cual no se aporta ningún antecedente por parte del autor.

Aparece también el monólogo interior, anticipándose a lo que luego construirá en “El Ulises”. Esta figura aparece cuando el chico reflexiona acerca de tres términos (préstese atención, de nuevo el número tres): simonía (corrupción eclesiástica), parálisis (con la que el autor puede apuntar a un estado de toda la sociedad dublinesa, a modo de crítica) y gnomon (palabra técnica del Teorema de Euclides). Otros recursos utilizados son las elipsis y las frases incompletas (aposiopesis), sobre todo en el personaje de Cotter.
Joyce utiliza una práctica que consiste en transformar materiales ordinarios en otros estéticos y sublimes mediante la palabra. Emplea para ello el concepto de epifanía, tomada como elemento de revelación de algo oscuro. Un ejemplo de ello sería la esquela del cura que aparece en este primer relato.
En cuanto al argumento, surge un protagonista que tiene una experiencia iniciática con la muerte, es la primera vez que se enfrenta a ella, y de hecho, parece que no llega a enfrentarse a la auténtica verdad hasta que ve la esquela del reverendo fallecido.
Uno de los aspectos más interesantes es la ambigua relación entre el cura y el niño. Al tío de este no le agrada, de hecho prefiere que el niño congenie con otros de su edad, que juegue, en lugar de atender a los textos latinos que el difunto le inculcaba. Aquí se hace referencia al eterno debate entre las armas y las letras (representadas por la iglesia).



Dado un momento aparece un comentario del tío, denominando a su sobrino Rosacruz, a modo de expresión hiriente y burlesca, pues los Rosacruz eran un grupo heterodoxo aparecido a finales del XIX y principios del XX. Así, por otra parte, subraya las ocupaciones extravagantes de su sobrino.

Aparecen algunas insinuaciones del protagonista (sensación de alivio, de liberación, sentimientos perversos y placenteros) que apuntan a una posible pederastia, pero será un asunto que Joyce siempre dejará en suspenso.
Avanzado el relato, se narrará el velatorio del difunto, organizado por las hermanas reflejadas en el título, Nannie y Eliza, ésta última a medida que va bebiendo se desinhibe y cuenta algo confuso del clérigo: un episodio extraño en el que se le cayó el cáliz y a partir del cual parece sumirse en una depresión, el hecho de encontrarlo solo riéndose con la nada, etc.

Algunos críticos consideran por todo lo expuesto anteriormente que este capítulo puede ser entendido como una forma de Joyce por resaltar la falsedad que encierra la religión. Pero esta
repugnancia manifiesta hacia la institución se entremezcla con la fascinación del autor por todo lo relacionado con ello. Se podría establecer un paralelismo entre estos dos sentimientos contradictorios que asolan al escritor con las emociones contrapuestas que se reflejan en el niño.


Un encuentro

Se narra una historia mediante la retrospección al pasado desde la vida adulta. Así, se ambienta en un viaje programado en principio por tres alumnos (de nuevo el número) Joe Dillon, Mahonny y el protagonista. Se alude también a una escuela privada, lo que apunta, otra vez, a la educación recibida por Joyce de los jesuitas; en la cual se prestaba especial atención a las Humanidades (retórica, latín, griego, historia antigua, etc.)

Finalmente, los que se saltarán las clases para embarcarse en
la pequeña aventura serán los dos últimos, repartiéndose el dinero de Dillon, el cual en el futuro se convertirá en sacerdote, (nos encontramos ante un guiño del autor; el alumno más torpe y al que más regañan los profesores en el futuro se convertirá en sacerdote)

Joyce nunca trata heroicamente las cosas, al contrario, las reduce, así, la pequeña traición de Dillon se muestra más turbadora que si se hubiese narrado en un tono de mayor gravedad. El héroe del autor es Ulises, de modo que el empeño de los niños por buscar un marinero de ojos verdes simboliza la búsqueda de dicha heroicidad, pues según la leyenda, el griego poseía dicho color en sus pupilas.

Esta pequeña aventura de cariz autobiográfico culminará con el encuentro de los pequeños protagonistas con un anciano de ojos verdes, con el cual el autor se refiere a la masturbación y este episodio se corresponde con el hallazgo real de Joyce y su hermano de un viejo homosexual.

De modo que se muestra el encuentro de la niñez ante el lado más turbio de la sexualidad, despojada de toda relación afectiva.

martes, 7 de abril de 2009

Entrevista a Rosa Montero






Nos encontramos ante una escritora que no necesita presentación. Obras tales como La hija del Caníbal, La loca de la casa o Historia del Rey Transparente hablan por sí solas. El diario El País es firme testigo de su labor periodística desde 1976 y el reconocimiento por su trabajo lo obtuvo en 1981 con la entrega del Premio Nacional de Periodismo. Su obra ha sido traducida a veintiuna lenguas. De origen humilde, estudió Periodismo y Psicología, aunque abandonó esta última carrera en cuarto curso.



Pregunta: Con todos los escritores comenzamos con lo que pensamos es una pregunta crucial:¿Por qué y para qué escribe Rosa Montero?

Respuesta: Siempre digo que soy una escritora orgánica porque escribo como bebo o como respiro.... es una necesidad esencial. Escribo porque no puedo vivir sin escribir. Y uno siempre escribe para aprender, para comprender, para saber, para intentar entenderte y entender el mundo.

P: ¿Cómo descubriste tu vocación?

R: Como muchos otros escritores (es algo bastante habitual) empecé a escribir de niña. A los cinco años caí enferma de tuberculosis y me pasaba los días en la cama leyendo y escribiendo cuentecitos horribles de ratitas que hablaban y cosas así, todos llenos de faltas de ortografía.... Y desde entonces no dejé de escribir ficción. Desde que me recuerdo como persona, me recuerdo escribiendo.

P: La lectura forma parte de tu vida de una manera muy íntima, ya desde pequeña pasaste tres años en casa debido a tu salud ¿Cuales son los escritores u obras que siempre te acompañan? ¿A qué tipo de libros vuelves siempre para releer?

R: Releo muy poco, por no decir nada. Hay tantísimos libros en el mundo por leer que no suelo volver a lo ya leído. Y no tengo escritores de cabecera.... me gustan cientos de escritores y siempre descubro nuevos autores que me interesan.

P: Sabemos que empezaste tu carrera literaria a partir del periodismo. ¿Son dos facetas

diferentes? ¿Te consideras más periodista que escritora? ¿Cómo lo encajas en tu vida?

R: Como te digo, yo pasé de la ficción al periodismo y no lo contrario, aunque, como empecé a publicar antes como periodista, la gente cree que pasé del periodismo a la ficción. Pero fue al revés. Como me gustaba tanto escribir (y escribir narrativa), a la hora de buscarme una profesión pensé en algo que estuviera más o menos cerca de la escritura.

El periodismo al que me dedico, que es el escrito, de plumilla, de articulista y reportera, es un género literario como cualquier otro, equiparable a la poesía, a la ficción, al drama, al ensayo. Y puede alcanzar cotas de excelencia literaria tan altas como un libro de poemas o una novela, como lo demuestra A sangre fría, de Truman Capote, esa obra monumental que en realidad no es ni más ni menos que un reportaje. Por otra parte, es muy raro el escritor que cultiva un solo género; lo habitual es que se sea, por ejemplo, poeta y ensayista, narrador y dramaturgo.... Yo me considero una escritora que cultiva la ficción, el ensayo y el periodismo. No sé por qué parece sorprender a la gente que compagines periodismo y narrativa, cuando es algo de lo más común. Si repasamos la lista de los escritores de los dos últimos siglos, por lo menos la mitad, y probablemente más, han sido periodistas. Y no me refiero ya a Hemingway y García Márquez, que son los nombres tópicos que siempre se citan, sino a Balzac, George Eliot, Oscar Wilde, Dostoyevski, Graham Greene, Dumas, Rudyard Kipling, Clarín, Mark Twain, Italo Calvino, Goethe, Naipaul y muchísimos más, tantos que no acabaríamos nunca de nombrarlos.
Personalmente, en fin, yo me siento sobre todo novelista. Empecé escribiendo ficciones, unos cuentos horrorosos de ratitas que hablaban, a los cinco años de edad; y, si me hice periodista, fue por tener una profesión que no se alejara demasiado de mi pasión de narradora. Digamos que el periodismo pertenece a mi ser social: es mi trabajo y me gusta. Mientras que la novela pertenece a mi intimidad: es mi manera de vivir, la forma en que me relaciono con la realidad. Puedo imaginarme fácilmente sin ser periodista, pero no me concibo sin las novelas. Si se me acabara ese tumulto de ensueños narrativos, ¿cómo me las iba a arreglar para seguir levantándome de la cama todos los días?

P: ¿Tienes alguna manía a la hora de escribir? ¿Alguna rutina establecida o te basas en la inspiración del momento?

R: Soy muy poco rutinaria y nada maniática. Tengo mi propio método, que consiste en montar primero la novela en la cabeza y en montones de cuadernitos en los que voy anotando a mano la estructura, las escenas, los personajes, el desarrollo... cuando eso lo tengo totalmente claro, paso a la escritura en ordenador. No tengo horarios fijos para escribir pero, eso sí, escribo muchísimo.... es decir, trabajo muchísimo. Le echo muchas horas.



P:¿Qué piensas de los concursos literarios en el ámbito de la lengua hispana? ¿Son un recurso válido para escritores desconocidos?

R: Depende de qué concurso hablamos. Los premios llamados comerciales, como el Planeta, no suelen servir absolutamente nada para los escritores desconocidos, porque en realidad son operaciones de marketing y siempre recae en escritores que ya tienen un nombre. Pero hay otros premios más modestos que son más claros y que por supuesto pueden ayudar a publicar y a ser más visible.

P: ¿Cómo es tu proceso de corrección?

R: Un novelista corrige todo el rato, o debería. Yo corrijo muchísimo. Cada día en el texto que hago, al día siguiente sobre lo redactado la víspera, y al final del primer borrador siempre lo dejo reposar un par de meses y luego me lo vuelvo a leer y corrijo profundamente o más bien reescribo toda la novela.

P:¿Vives la soledad del escritor? ¿Necesitas compartir lo que que escribes con alguien? ¿Grupos o tertulias literarias, familiares, amigos...?

R: El oficio de novelista es sin duda enormemente solitario.... Escribir una novela lleva muchísimo tiempo y es un tiempo de soledad. Pero por supuesto que comparto las ideas con amigos.... no con muchos. Y doy a leer el primer borrador a cuatro o cinco personas de buen criterio, para que le saquen las faltas.

P: ¿Alguna vez te has sentido bloqueada? Si la respuesta es sí ¿Cómo lo has superado?

R: Después de mi tercera novela, Te trataré como a una reina, me bloqueé durante unos tres años. Seguía escribiendo periodismo, pero no podía escribir narrativa.... tenía el cerebro como seco y fue una etapa absolutamente amarga. Y no sé cómo salí de ello.... simplemente salí. Un día empezaron a moverse de nuevo las palabras en mi cabeza y todo comenzó a fluir de nuevo.

P: ¿Cual es la frase o párrafo que más te ha dolido suprimir en alguno de tus escritos?

R: Ninguna. Las frases que suprimo, y suprimo y corrijo muchas, están siempre bien suprimidas, o eso creo. Si no pensara así, no las quitaría.

P: ¿Cómo son tus relaciones con los editores? ¿Aceptas sugerencias en cuanto a cambios en el original o las consideras ingerencias en tu trabajo?

R: Ningún editor me ha sugerido nunca nada. Si alguno me hiciera una sugerencia atinada, me parecería de perlas. Ya te digo que yo doy mi borrador a leer a cuatro o cinco amigos, y naturalmente nunca acepto todo lo que ellos me dicen, pero sus criticas siempre son interesantes. Si un editor hiciera esa misma labor, me parecería bien, siempre y cuando sus sugerencias fueran simplemente eso, sugerencias y no imposiciones. En cualquier caso ya te digo que nunca me han dicho nada.

P: ¿Qué tipo de público tienes en mente mientras escribes? ¿Crees que hay una diferencia entre la literatura "para mujeres" y la literatura "para hombres"?

R: Uno escribe pensando en el lector que lleva dentro. Escribes o intentas escribir el libro que te gustaría leer.
En el transcurso de un simposium internacional sobre la literatura de mujeres, celebrado en la universidad de Lima en 1999, dije por vez primera en público una frase que luego he visto repetir a otros convertida en un tópico colectivo. Que se me perdone la jactancia (ay, la vanidad :-) de reclamar la autoría de la frase, pero quizá sea la única ocasión en la que un pensamiento mío adquiera vida propia y pase a formar parte de los dichos anónimos de una sociedad. Y lo que dije fue: Cuando una mujer escribe una novela protagonizada por una mujer, todo el mundo considera que está hablando sobre mujeres; mientras que cuando un hombre escribe una novela protagonizada por un hombre, todo el mundo considera que está hablando del género humano.

No tengo ningún interés, absolutamente ninguno, en escribir sobre las mujeres. Quiero escribir sobre el género humano, pero da la casualidad de que el 51% de la Humanidad es de sexo femenino; y, como yo pertenezco a ese grupo, la mayoría de mis protagonistas absolutos son mujeres, del mismo modo que los novelistas varones utilizan por lo general personajes principales masculinos. Y ya va siendo hora de que los lectores hombres se identifiquen con las protagonistas mujeres, de la misma manera que nosotras nos hemos identificado durante siglos con los protagonistas masculinos, que eran nuestros únicos modelos literarios; porque esa permeabilidad, esa flexibilidad de la mirada, nos hará a todos más sabios y más libres.