
"No me dejes sólo entre personas llenas de certeza. Esas gentes son terribles".
“Sostiene Pereira” es una genial novela narrada a partir del conocimiento que el autor obtiene de unos hechos reales: en Lisboa descubre que un periodista que posteriormente fue exiliado logró publicar un artículo feroz durante la dictadura salazarista. Esta experiencia será el desencadenante de la historia del libro.
En la época, Portugal está en efervescencia y ha olvidado a las generaciones anteriores que lucharon para poner fin a la dictadura salazarista. Por tanto, esta obra lleva implícito cierto homenaje hacia aquellos combatientes contra el régimen.
La acción del libro se sitúa en 1938, fecha que coincide con la publicación de “Terror y miseria del Tercer Reich” y con la Guerra Civil española.
Con el libro muestra el deseo de establecer un compromiso con la literatura y su función, con la labor del escritor y propone una reflexión sobre el fascismo.
La acción del libro se sitúa en 1938, fecha que coincide con la publicación de “Terror y miseria del Tercer Reich” y con la Guerra Civil española.
Con el libro muestra el deseo de establecer un compromiso con la literatura y su función, con la labor del escritor y propone una reflexión sobre el fascismo.
Se ha de resaltar queTabucchi es el mejor conocedor, crítico y traductor italiano del escritor portugués Fernando Pessoa. Conoce la obra de Pessoa en los años sesenta, en la Sorbona, le fascina de tal forma que a su regreso a Italia acude a clases de portugués para comprender mejor al poeta. Pessoa se caracteriza por la utilización de los heterónimos, el desdoblamiento de varias personalidades; lo que le permite crear distintas voces que conviven en un “yo hegemónico”. Adoptaría así en su obra, cuatro nombres distintos para la escritura: Ricardo Reis, Alberto Caeiro, Álvaro de Campos y Bernardo Soares.
El narrador es desconocido, emplea la tercera persona y es muy cuidadoso. El relato viene siempre acompañado de un elemento rítmico que une todo el libro: “…, sostiene Pereira”.
El protagonista es un periodista al borde de la madurez y con consumada experiencia. Fue trabajador de un periódico de gran tirada durante treinta años, encargado de la sección de sucesos. En la actualidad de la obra trabaja para un pequeño periódico que se autodenomina “apolítico”, cuando en realidad este término es utilizado siempre por Tabucchi para designar a los nacionalistas partidarios del régimen. De hecho, el director de ese medio es una figura de influencia en la dictadura salazarista.
Los personajes que se presenta a lo largo de la obra están muy cuidados y poseen rasgos muy profundos y humanos.
El protagonista, Pereira es un hombre culto, cuyo referente se encuentra en todo lo relacionado con Francia. A su vez es un hipocondríaco, que padece dolencias cardíacas y todavía está aferrado al recuerdo de su difunta esposa. Se encuentra obsesionado por el tema de la muerte, esto es comprensible teniendo en cuenta sus propias dolencias, el trabajo de su padre en una funeraria y la muerte de su esposa por tuberculosis. Él mismo dice que “Europa apesta muerte”, parece casi predestinado a sentir esta obcecación.
La acción comienza cuando Pereira, encargado de la sección cultural de un pequeño periódico, se topa con Monteiro Rossi. A partir de ese momento en su vida se imprime un cambio trascendental. Se experimenta una metamorfosis en el protagonista, siendo los lectores los testigos directos de su progresiva evolución. De ahí la consideración de esta novela como “de formación”, pues a pesar de que el protagonista no es un joven, experimenta un gran cambio desde que comienza la obra, hasta que ésta acaba.
La acción comienza cuando Pereira, encargado de la sección cultural de un pequeño periódico, se topa con Monteiro Rossi. A partir de ese momento en su vida se imprime un cambio trascendental. Se experimenta una metamorfosis en el protagonista, siendo los lectores los testigos directos de su progresiva evolución. De ahí la consideración de esta novela como “de formación”, pues a pesar de que el protagonista no es un joven, experimenta un gran cambio desde que comienza la obra, hasta que ésta acaba.
“La filosofía parece ocuparse sólo de la verdad, pero quizá no diga más que fantasías, y la literatura parece ocuparse sólo de fantasías, pero quizá diga la verdad”. Con esta frase de Pereira se cierra la conversación entre Rossi y él, siendo el joven contratado para realizar necrológicas de conocidos autores. Sin embargo, cada uno de los trabajos que le entrega serán impublicables, dado que los genios elegidos por Monteiro poseen una ideología radicalmente al fascismo imperante en el país.

Ante las tensiones que se le avecinan, Pereira decide ir a un balneario en el que se encuentra su amigo Silva, buscando fraternidad y compañía. Pero lo que al comienzo fuera compañerismo se resquebraja, debido a la ideología conservadora y pasiva ante el régimen que posee su amigo. La figura de Silva es utilizada por Tabucchi para simbolizar la ausencia de una contestación crítica por parte de las universidades ante la dictadura salazarista.
No obstante, el viaje no es un mero desplazamiento; va más allá del recorrido, se trata de un viaje iniciático, que transforma en cierto modo al protagonista. Así, a la vuelta del balneario conoce a una bella mujer que lee a Thomas Mann (autor alemán resistente al nazismo.) Esta alemana de origen portugués será quien primero le plantea la necesidad de hacer algo con la situación reinante en el país: “Pues entonces, haga algo”. “Usted es un intelectual, diga lo que está pasando en Europa, exprese su libre pensamiento, en suma, haga usted algo”. A lo que el protagonista responde que hará lo que pueda, pero que él no es Thomas Mann, sino un oscuro director de la sección cultural de un periódico local. A lo que la mujer responderá: “Lo comprendo, pero tal vez pueda hacerse todo, basta con tener voluntad para ello”. Y como si del sello de un pacto se tratase, el periodista finalmente le da la mano a la salida del vagón. Este gesto coincide con el ofrecido en las obras de Brecht, en las que se utiliza para cerrar un trato.
De este modo, se hace evidente que Pereira va paulatinamente transformándose.
Volverá a encontrarse con Rossi, el cual le explica en la comida a la que le invita en el Café Orquídea, que necesita ocultar a su primo.
La experiencia que le ha proporcionado el trabajar en una página de sucesos, le permite conseguir una habitación rápidamente en una pensión. Conoce todos los entresijos de la misma: no exigen documentación, se debe pagar por adelantado…
Este primo, que podría ser argentino de origen italiano, se dice que está luchando en las brigadas internacionales, con lo que el autor rinde a través de él un homenaje a tal organización. Muestra una corriente de solidaridad desinteresada hacia su causa y un cosmopolitismo internacional.
Ante el estrés de las situaciones y sus dolencias, decide trasladarse una semana a una clínica talasoterápica, donde conocerá al doctor Cardoso; psicólogo y nutricionista. Su estancia allí conseguirán hacerlo sentir más joven y capaz.
Finalmente, se produce el desenlace trágico del libro. Es curioso, que la única necrológica que Pereira consigue escribir es la de Monteiro Rossi. Burlando a la censura a partir de una hábil estratagema, el periodista escribe un incisivo artículo en el que denuncia el brutal asesinato del joven por la policía y la vergonzosa situación de Portugal, controlada por los salazaristas y la censura que éstos imparten.
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